Acabo de leer el post de mi churri y me puse sentimental.Recordé a mi perra. La echo mucho de menos. Todavía se me humedecen los ojos al recordarla, aunque ya haya pasado dos años desde que dió el último suspirito.
Recuerdo la alegría con la que me saludaba al llegar a casa. Eso hacía cambiar mi humor despues de un día chungo en la calle, y ponerme a decirle miles de chorraditas con esa voz aguda cariñosa que sólo a ella le correspondía.
Echo de menos nuestro lugar juntas. Ese rinconcito de escalera que solíamos compartir cuando estábamos solas en casa y dónde le contaba mis penas. Ella fue la primera en saber que si aprobaba mi última asignatura, la que más me costó de toda la carrera, me dejaba crecer los pelos de los sobacos. Me miró con cara rara, pero despúes intuí que ella me querria de todos modos,así que no se opondría a dicha promesa.Apoyaba su cabecita en mis piernas y mientras la acariciaba se dormia sobre una lluvia de lágrimas,secretas para todo el mundo, excepto para ella.
Pero todo no eran penas, también hubieron muchas alegrias,de esas que si uno no es amante de los animales no se comprenden, porque son sinapsis entre ellos y tu,porque son capaces de dejarte un vacío si no están a tu lado. Yo tengo ese vacío.
sábado, 7 de noviembre de 2009
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Tina te he pedido por la buenas que no comentes en mi blog que eres una guarra y me das asco, por tu culpa el pobre churrero ha caído en una depresión y no hace sino escribir post de amor.
ResponderEliminarEl mundo de los blogs te agradecerian que desaparecieras lo antes posible, no aportas nada nuevo, tu blog es una caca.